ANTONIO LAMELA, IN MEMORIAM.

Pertenecía a esa clase de arquitectos completos y cultos que, a través de una vasta obra, mostraron amor por la arquitectura y por el mundo en el que vivieron. De su trabajo arquitectónico, mucho más allá de las Torres de Colón y la T-4, quedan auténticas obras exquisitas como el edificio de O´Donell nº 33 de Madrid, de 1956. Pero, además, tenía un interés despierto por muchos temas que ahora fructifican bajo el amparo de la sostenibilidad, años antes de que fueran recogidos bajo esta denominación, que él consideraba una incorrección frente al término “sustentabilidad”.

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